Sunday, January 9, 2011

Woodstaco: en busca del palo blanco



Con mi hermana nos bajamos perdidas. El chofer no tenía idea de cual era el famoso "palo blanco" donde teníamos que bajarnos...al menos sabíamos que era antes de llegar a San Rafael, cerca de Talca. Con las mochilas puestas y una foto del mapa sacada en el celular que a penas se veía, empezamos a preguntar a los pocos locatarios y caminar en el rumbo que más nos tincaba...pero después de un rato, seguíamos perdidas. Cuando nos devolvíamos nos topamos con 4 locos igual de perdidos que nosotras. Resultó que venían en el mismo bus y se bajaron aún más lejos que nosotras y nos alcanzaron. Tampoco se conocían, pero las ganas de rockear nos unió a los 6...y seguimos caminando. Cruzar la línea del tren, correr a preguntarle a un huasito que andaba dando vueltas y seguir caminando. Ya estábamos en la ruta (a todo esto el famoso palo blanco era eso, un palo en mitad de la carretera...moderna la señalización!) por un camino de tierra hasta un porton abierto con un letrero enano de "Woodstaco", cuzamos 2 puentes y alguien nos indicó por donde seguir...saltamos un porton de madera y un cerco de alambre de púas...a todo esto ayudadas por los 4 galanes que terminaron siendo los compañeros de carrete perfectos. De pronto, el paisaje se abrió y dejó ver las carpas y los toldos que protegían el anfiteatro...habíamos llegado!

Woodstaco es un festival de rock que nació hace dos años y tiene lugar en los alrededores de Curicó, VII Región. Es una idea que nació entre un grupo de amigos fanáticos de la música que desde siempre soñaron con un evento que congregara a bandas chilenas de distintas latitudes del país, en un espacio de paz, solidaridad y comunión...y cómo yo no nos conocí antes!
Es como la versión chilena menos hippie y más rockabilly, sin dejar de lado la electrónica para los más psicodélicos. Este fue el tercer año que lo organizaban y decidieron lanzarse a la vida: 3 días de música ininterrumpida en 23 hectáreas, completamente gratis, 2 escenarios, un río cerca mega refrescante y toda la buena onda de los que aperraron y lograron llegar.

Instalamos la carpa, y después de un rato con un corderito al palo en la mano (que estaba super grasoso pero tenía buena pinta) y una chelita en la otra, empezaron a sumarse rockeros a la conversa, y no faltó la guitarra, el blues, y de pronto montones de armónicas afinadas en distintos tonos y un cuarteto en sol, donde cada uno le ponía de lo suyo. Lo choro es que en cualquier rincón y sin preámbulo, no faltaron los rockeros con poleras negras y sus Hammer dispuestas a sacar los mejores sonidos imprivisados del alma...nunca había visto tantas armónicas juntas!
Sólo Tumulto me sonaba dentro de la lista de bandas, pero hubo varios que sorprendieron con una buena dosis de blues pesado y rock (como Queltehues y Precipicio...estos últimos eran nuestros compañeros de ruta. Foxy Lady a nadie eso sí, serán regias pero no saben tocar).
Y cuando el rock guateaba, el punchi punchi con imágenes de Shiva y Parvati en el escenario daban paso al transe en el que es fácil caer si te logras conectar con la música, sobre todo si te toca una noche tan estrellada como aquella.

Volvimos a la carpa de día, y el sol en la cara interrumpió las pocas horas de sueño (para que mencionar que nuestra carpa era la única en mitad de la nada sin la sombra tan preciada de un árbol) pero nos recargó para seguir bacilando...el calor lo pasamos a la orilla de un río, con un melón con vino que corría de mano en mano para refrescarnos a todos y nuevamente, guitarras y armónicas (esta vez de los otros 2 acompañantes que encontramos en el camino), al son de improvisaciones reggae de "Maria Teresa y Danilo" y otras más bizarras.
Después de 2 días ya nos conocíamos todos (o más bien todos conocían a "las hermanas" jaja). A todo esto, a parte de la comida que llevamos, no gastamos nada! (es lo bueno de ser niña, yo y mi tachito en la mano que gracias a los asistentes nunca estuvo vacío).
Volver fue un poco más complicado, porque el bus no paraba en el palo blanco famoso y entre caminata y espera, terminé en un interurbano que paraba en todos los pueblos hasta Curicó, y de ahí a la realidad de Santiago nuevamente.

Definitivamente a Chile le esta faltando rock, o al menos espacios como este en que con un grupo bien organizado de rockeros y un par de buenos auspiciadores, se puede armar en mitad de la nada un evento para 800 personas, hasta con generadores eléctricos y hacer que todo el mundo bacile rock and rock all night!!

O seré yo la que nació en la época equivocada???

2 comments:

Ursula!! =) said...

hermanaaaa!!!
que bueno que estuvo todo!

palo blanco: qué localidad más complicada, pero le daba todo el estilo, finalmente.

mitad de precipicio, kitaro y diego: que mejores guías, igual q perdidos q nosotras, pero muy buena compañía de ruta.


no lo había dicho, pero el sab en la mañana vi a unos loquillos con una lata de duraznos en la mano.... dije : que bkn!! tienen el mismo desayuno sano q nosotras..... pero. me fijé mejor y decia "en cubos"... ahí caché q se trataba de ponche y no de pocima para revivir en la mañana post krrt cueck!

filo


hay tantas historias de woodstaco! definitivamente se quedan grabadas en mi alma.

cuernos said...

gracias por tus palabras...
Un abrazo de Queltehues desde Teno !